El embajador de Estados Unidos en Marruecos, Duke Buchan, ha defendido públicamente el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental como «una vía hacia la resolución y la prosperidad», durante su intervención en la feria tecnológica Gitex Africa en Marrakech. Buchan, que fue embajador en España entre 2018 y 2021, aseguró que la propuesta cuenta con el respaldo de Naciones Unidas, la Unión Europea y más de cien países, y avanzó que empresas estadounidenses están «listas para hacer negocios» en el territorio.
El discurso de Buchan en Marrakech
«He dedicado cientos de horas a trabajar en el plan de autonomía de Marruecos, participando en reuniones reducidas y negociando con las partes implicadas», declaró el embajador en una intervención difundida en la web de la embajada. Buchan calificó a Marruecos como el aliado «más antiguo, más fuerte y más fiable en la región» y elogió los proyectos de infraestructuras que el país está desarrollando en el Sáhara.
«Los inversores estadounidenses llaman constantemente a nuestra embajada y consulado, listos para hacer negocios en el Sáhara. Estados Unidos y las empresas estadounidenses están deseosos de apoyar a Marruecos», añadió.
El giro de 2020 y su continuidad
El reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental por parte de EE.UU. en diciembre de 2020, bajo la administración Trump, supuso un cambio sin precedentes en la posición histórica de Washington sobre el conflicto. La administración Biden ha mantenido esa línea, asumiendo un papel activo en los últimos meses.
Estas negociaciones, de carácter confidencial, se enmarcan en la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en octubre de 2025, que por primera vez menciona la propuesta marroquí de autonomía como posible base para una solución política del conflicto.
El contexto internacional del plan
La propuesta marroquí, presentada en 2007, plantea un estatuto de autonomía para el Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí, con transferencia de competencias en materias como economía, educación o sanidad, mientras Marruecos retendría defensa, relaciones exteriores y seguridad.
El plan cuenta con el respaldo explícito de Estados Unidos, Francia y España, entre otros. La Unión Europea, aunque no se pronuncia formalmente sobre la soberanía, ha mostrado apoyo a la propuesta como marco de negociación.
Sin embargo, el Frente Polisario, que reclama un referéndum de autodeterminación respaldado por resoluciones históricas de la ONU, rechaza el plan y mantiene su exigencia de independencia. Argelia, principal aliado del Polisario, también se opone a la propuesta marroquí.
La dimensión económica: oportunidades y controversias
El embajador Buchan destacó que las oportunidades económicas en el Sáhara son «ilimitadas», en referencia a recursos como fosfatos, pesca, energía solar y potencial eólico. Estados Unidos ve en el territorio una plataforma estratégica para inversiones en el noroeste de África.
No obstante, esta visión económica genera controversia. Para el Frente Polisario y sus aliados, promover inversiones en un territorio cuya soberanía está en disputa legitima la ocupación marroquí y dificulta una solución basada en la autodeterminación.
La revisión de Minurso
Estados Unidos también manifestó recientemente su intención de lanzar una «revisión estratégica» de la misión de Naciones Unidas en el Sáhara Occidental (Minurso), desplegada desde 1991 para supervisar el alto el fuego y organizar un referéndum que nunca llegó a celebrarse.
Esta revisión podría implicar cambios en el mandato de la misión, adaptándola a un escenario donde la autonomía, y no el referéndum, se perfila como vía principal de negociación.
Claves para entender el conflicto
El horizonte de las negociaciones
Las dos rondas de negociaciones impulsadas por Washington en los últimos meses han sido confidenciales y han contado con la participación de Marruecos, Argelia, el Frente Polisario y Mauritania. Aunque no se han hecho públicos avances concretos, el hecho de que las cuatro partes se sienten en la misma mesa representa un progreso respecto a años de estancamiento.
El reto principal sigue siendo la brecha entre las posiciones de fondo: autonomía bajo soberanía marroquí versus autodeterminación e independencia. Encontrar un punto de intersección requerirá concesiones que, hasta ahora, ninguna parte ha mostrado dispuesta a hacer.
La pregunta que queda abierta
¿Puede un plan de autonomía satisfacer las aspiraciones de un pueblo que reclama históricamente su derecho a decidir? ¿O la única vía sostenible es la que pasa por un referéndum, aunque su celebración siga siendo improbable?
La respuesta no es solo jurídica o política. Es humana. Detrás del conflicto hay generaciones que han vivido en campamentos de refugiados, en ciudades bajo administración marroquí, en la diáspora. Cualquiera que sea la solución, tendrá que contar con ellos.
Mientras tanto, las inversiones avanzan. Las negociaciones continúan. Y el Sáhara sigue esperando.
Fuentes: El Debate, embajada de EE.UU. en Marruecos, Consejo de Seguridad de la ONU, Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos, declaraciones de Duke Buchan
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