Almaraz en la encrucijada: la última recarga que decide el futuro de una comarca y el modelo energético español

 



Entre los trabajadores de la central nuclear de Almaraz hace tiempo que no se habla de otra cosa. La angustia se ha acrecentado desde el pasado 28 de marzo, cuando 1.200 empleados se incorporaron a la planta para iniciar la trigésimo primera operación de recarga de combustible con la incertidumbre de que quizá sea la última. En los municipios próximos, la preocupación crece de día en día. Todos esperan una resolución del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que se está demorando más de lo deseado y de la que puede depender no solo su futuro laboral, sino el de buena parte de la comarca del Campo Arañuelo.

"Mucha gente lo está pasando muy mal. Sobre todo quienes tienen pequeños negocios que, de algún modo, dependen de la central nuclear y que si cierra tendrán que emigrar", asegura Fernando Sánchez, trabajador de la planta y presidente de la plataforma 'Sí a Almaraz'. Ayer, junto a miles de compañeros y vecinos de la zona, participó en la concentración que reclamó que se autorice la prórroga de la central.

El dictamen que lo decide todo

La presión sobre el Consejo de Seguridad Nuclear se intensifica a medida que avanza el tiempo. Oficialmente, el organismo tiene plazo hasta finales de año para emitir su informe, pero ya ha avanzado que confía en poder hacerlo antes del verano o en sus primeras semanas. En él deberá concluir si las instalaciones cumplen las condiciones adecuadas para continuar funcionando más allá de 2027, fecha establecida para el cese de actividad del primero de los siete reactores que operan en España.
Lo que decida el CSN puede abrir o cerrar la puerta al futuro del resto de centrales nucleares, sobre las que pesa un calendario de cierre progresivo acordado en 2019 y que fija el fin de la era nuclear en España para 2035. Su dictamen será determinante para que el Gobierno decida si mantiene la desconexión del primer reactor de Almaraz prevista para el 1 de noviembre de 2027 o si accede a prolongar al menos tres años más, hasta 2030, la vida útil de la planta. Es lo que han solicitado las compañías propietarias —Iberdrola, Endesa y Naturgy—, que han renunciado a la rebaja fiscal que venían reclamando a cambio de mantener operativas las instalaciones.

Europa pide prudencia; la política, prisas

El martes se hizo público el borrador del informe emitido por la comisión de eurodiputados del Parlamento Europeo que visitó Almaraz en febrero. En él se insta al Gobierno a revertir el calendario de cierre para garantizar la estabilidad de la red eléctrica española. El documento subraya que Almaraz representa hoy el 7% de la generación eléctrica del país y es una instalación clave para evitar apagones.
Precisamente el riesgo a nuevos cortes de suministro ha sido un argumento esgrimido también por el PP en su informe de conclusiones sobre el apagón del 28 de abril del año pasado. Los populares recomiendan posponer el calendario de cierre nuclear "hasta que quede acreditado que el sistema pueda prescindir de esa aportación sin comprometer su estabilidad".
Desde la central afirman que siguen sin tener mayor concreción sobre cuándo emitirá el CSN su dictamen. Recuerdan que se está llevando adelante un proceso complejo, con más de 10.000 tareas y la intervención de 70 empresas especializadas "para dejar las instalaciones preparadas para seguir operando en el futuro", aseguran en la confianza de que finalmente pueda ser autorizada la prolongación de su actividad hasta al menos 2030.

Una comarca que teme desaparecer

"Nosotros queremos ser optimistas, pero sabemos que por ahora es la última recarga", señala Francisco Sánchez. Además de trabajador de Almaraz, Francisco es alcalde de Belvís de Monroy, un municipio de apenas 700 habitantes. "Si se cierra, decenas de pueblos están condenados a desaparecer. Vemos que nadie quiere invertir en negocios o industrias ante un posible cierre".
Lamenta que el proceso no se esté acelerando. Recuerda que, pese a que el informe del CSN es preceptivo, el Gobierno podría anunciar su voluntad con antelación para acortar la incertidumbre. En este sentido, señala que en Virginia (Estados Unidos) existe una central nuclear 'gemela' a la de Almaraz, North Anna, que ha sido autorizada para operar hasta los 80 años de vida útil. "Almaraz está entre las mejores centrales del mundo. Su cierre es insostenible".
El alcalde de Belvís de Monroy insiste en que, en caso de mantenerse el calendario de cierre, al menos se haga con un plan de transición. Recuerda el impacto de los cierres en el sector del carbón o lo sucedido con Garoña. "Si mañana cierran Almaraz me tendré que ir a buscarme un futuro. Serán decenas de pueblos los que estarían condenados a desaparecer. Y no es una exageración".

Empleo, estabilidad y transición: el nudo del debate

Tras la concentración celebrada ayer, tanto el comité de empresa como el conjunto de trabajadores reclamaron no solo la continuidad de Almaraz, sino garantías para asegurar el empleo en la comarca. El presidente del comité de empresa, Borja Romero, destaca que la central se ha convertido en un "referente mundial" y que no se pueden esgrimir "razones técnicas" para justificar su cierre. Romero ha reclamado "una decisión rápida" para despejar la incertidumbre.
El debate trasciende lo local. Almaraz no es solo una planta: es un nodo energético, un motor económico y un símbolo de una disputa más amplia sobre qué modelo de transición quiere España. Cerrar sin alternativas consolidadas puede generar vacíos difíciles de llenar. Prolongar sin garantías de seguridad puede generar riesgos difíciles de asumir.

Igualito que en Japón. ¿Verdad?

Cuando se debate sobre el cierre de una central nuclear, la conversación no puede limitarse a fechas y dictámenes. Hay que mirar también a las personas: a quien trabaja en la planta, a quien vive de quien trabaja en la planta, a quien teme que su pueblo se quede sin futuro. Y hay que mirar a la técnica: a si las instalaciones pueden operar con seguridad más allá de lo previsto, a si el sistema eléctrico está preparado para prescindir de ese 7% de generación.
La decisión sobre Almaraz no es solo una cuestión regulatoria. Es una prueba de cómo España gestiona sus transiciones: con planificación o con improvisación, con consenso o con confrontación, con mirada a largo plazo o con calendario electoral.
Y las transiciones, cuando se hacen bien, no dejan a nadie atrás.

Fuentes: El Independiente, Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Parlamento Europeo (borrador de informe sobre Almaraz), declaraciones de Fernando Sánchez y Borja Romero (plataforma 'Sí a Almaraz' y comité de empresa), Ayuntamiento de Belvís de Monroy, Iberdrola, Endesa, Naturgy
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