Aldama sitúa a Sánchez en la cúspide de la trama


 

El empresario Víctor de Aldama ha declarado este miércoles ante el Tribunal Supremo durante más de siete horas en el marco del juicio por la trama de las mascarillas. En su testimonio, ha asegurado que, tras la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, se planteó un acuerdo por el cual el respaldo político del Gobierno de España tendría como contrapartida la concesión de cupos de petróleo venezolano destinados a la financiación del PSOE y de la Internacional Socialista.
Según el relato de Aldama, cuando el apoyo político se desplazó hacia el entorno de Delcy Rodríguez y el Gobierno de Nicolás Maduro, la operativa no desapareció, sino que se recondujo a través de PDVSA y otros mecanismos vinculados al control petrolero venezolano, manteniéndose la expectativa de financiación ligada a esos recursos. El empresario ha confirmado que ha entregado documentación a la Audiencia Nacional, donde se investiga la presunta financiación irregular del PSOE en una de las tres piezas del 'caso Koldo'.

Una jerarquía denunciada: "Sánchez en el escalafón uno"

Aldama ha descrito ante los magistrados una supuesta estructura jerárquica en la que él se situaría en el nivel inferior de lo que ha calificado como una "banda criminal". "Hay una cosa clara. Hay una jerarquía: yo estoy en la banda criminal, el señor presidente del Gobierno está en el escalafón uno, Ábalos en el dos, Koldo el tres y yo el cuatro", ha afirmado.
Según su declaración, el jefe del Ejecutivo tenía conocimiento de todo lo ocurrido, algo que deduce del trato que Koldo García dispensaba al presidente, al que se refería de forma coloquial como "Pedro". Aldama ha asegurado también que vio en varias ocasiones a Koldo telefonear a Sánchez, aunque ha admitido que en los registros de llamada de los 27 teléfonos intervenidos al exasesor no figura el número del presidente. "Que Koldo me mentía y me tomaba el pelo", ha respondido con sarcasmo ante la pregunta de la defensa.

Pagos, regalos y gestiones: el entramado operativo

El testimonio de Aldama ha detallado múltiples episodios que, según su versión, conforman un sistema de contraprestaciones vinculadas a decisiones públicas. Ha confirmado que el chalet de La Alcaidesa en Cádiz, adquirido por cerca de medio millón de euros, fue un "regalo" para José Luis Ábalos asociado a las gestiones para obtener la licencia de hidrocarburos de Villafuel. "La compra de la casa ya se había decidido antes, pero cuando veo la oportunidad de comprarla por los favores que nos van a hacer, le digo a la señora Leonor que lo teníamos que hacer para tener al ministro contento", ha explicado.
También ha reconocido que alquilaba pisos para que fueran utilizados por Ábalos y Koldo, aunque ha asegurado desconocer qué hacían en ellos o a quién llevaban. Ha precisado que Koldo le dijo que Ángel Víctor Torres, actual ministro de Política Territorial, acudió a uno de esos inmuebles en Atocha 25. Respecto a Jessica Rodríguez, expareja de Ábalos, Aldama ha negado conocerla personalmente, a pesar de pagar el piso de Torre España donde residió durante tres años.

La pandemia como contexto: ocho millones en mascarillas

La sesión ha virado hacia la compra de mascarillas durante la pandemia. Aldama ha relatado que, tras una reunión en el Ministerio con responsables de Globalia, Ábalos asumió la necesidad de gestionar la adquisición de material sanitario, calificando la situación de "marrón" por la emergencia. Según su versión, Koldo le trasladó cómo articular la compra y fue el empresario Juan Carlos Cueto quien aportó la estructura de la sociedad Soluciones de Gestión para canalizar la operación.
El empresario ha detallado cómo se produjo el incremento del pedido de cuatro a ocho millones de mascarillas. "Koldo, me están diciendo que no son cuatro, que son ocho", ha explicado. Según su relato, el entonces asesor le contestó: "No te preocupes, que lo cambiamos". Apenas 38 minutos después, la orden ministerial se modificó, Ábalos la firmó y se formalizó la compra por ocho millones de unidades.

Reacciones y próximos pasos

El PSOE ha avanzado que volverá a pedir amparo al Tribunal Supremo para actuar ante las "injurias" de Aldama e impedir que les "difame impunemente", sosteniendo que "no existe financiación ilegal en el PSOE". Fuentes socialistas han calificado la estrategia de Aldama como "conocida": "Señalar sin pruebas y generar ruido donde no hay delitos".
El juicio ha quedado suspendido hasta este jueves, cuando está previsto que declaren Koldo García y, a continuación, José Luis Ábalos. Ambos han sido citados también para el 14 de mayo en la Audiencia Nacional, donde se investiga otra rama del caso relacionada con la adjudicación de contratos de mascarillas.

¿Qué debería hacer ahora el Gobierno? ¿Y Pedro? ¿Y el PSOE?

El testimonio de Aldama plantea preguntas que trascienden el ámbito judicial. Cuando un colaborador necesario describe una estructura de poder con nombres, apellidos y mecanismos concretos, la justicia tiene la obligación de investigar con rigor. Pero la credibilidad de esas afirmaciones depende de la prueba documental, no solo del relato.
Mientras la instrucción avanza, la ciudadanía observa. Y en política, la percepción de impunidad puede ser tan dañina como la corrupción misma. La transparencia no es un favor que se hace a la oposición: es una obligación que se debe a quienes votan.

Fuentes: El Independiente, Tribunal Supremo, declaraciones de Víctor de Aldama, Fiscalía, PSOE, documentación del 'caso Koldo' y 'caso mascarillas'
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