El mercado de suplementos para las articulaciones vive un auge sin precedentes, con el colágeno combinado con magnesio como producto estrella. Sin embargo, la evidencia científica no respalda las promesas de marketing sobre sus efectos específicos en la regeneración articular, según explican especialistas en traumatología.
«Es raro el día que no recibo en consulta a un paciente, deportista o no, que me pregunta directamente: 'Doctor, ¿qué marca de colágeno me recomienda para las rodillas?'», señala el doctor Ghassan Elgeadi, Jefe de Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica de los hospitales Quirónsalud San José y Quirónsalud Valle del Henares.
Lo que ocurre cuando ingerimos colágeno
El problema de fondo es que cada vez más personas intentan resolver con un suplemento lo que antes se abordaba desde los hábitos. «Cuando ingerimos colágeno, nuestro sistema digestivo lo descompone en aminoácidos. El organismo utiliza esos ladrillos para lo que más necesite en ese momento, que puede ser reparar piel, crear pelo o fortalecer un vaso sanguíneo, no necesariamente regenerar el cartílago de tu rodilla», explica el especialista.
Esta explicación desmonta la idea central del marketing: no existe un viaje directo del colágeno ingerido hasta la articulación dañada. De hecho, organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) coinciden en que no hay evidencia científica sólida que respalde ese efecto específico sobre las articulaciones.
El magnesio: un terreno más sólido, pero sin milagros
Si el colágeno representa el lado más inflado del discurso comercial, el magnesio ocupa un terreno más documentado. Su papel en el organismo está bien establecido: interviene en la función muscular, la síntesis de proteínas y la transmisión nerviosa. Un déficit puede traducirse en fatiga, calambres o peor rendimiento físico, factores que sí influyen en el riesgo de lesión.
Pero incluso aquí conviene poner matices. No es un remedio milagroso, sino un apoyo dentro de un contexto más amplio. El problema, según los especialistas, es que el foco se ha desplazado hacia el suplemento y se ha alejado de lo esencial.
«No pierdas el tiempo (ni el dinero) buscando en la farmacia lo que no has trabajado en el gimnasio o en la cocina», advierte el Dr. Elgeadi.
Los pilares reales de la salud articular
La salud de las articulaciones no depende de una cápsula, sino de un conjunto de factores más básicos y menos visibles. La producción de colágeno endógeno está ligada a nutrientes como la vitamina C y a una alimentación equilibrada. Y, sobre todo, al estímulo mecánico: el ejercicio de fuerza sigue siendo el mayor protector de las articulaciones.
En ese sentido, un músculo fuerte —especialmente en zonas clave como el cuádriceps— actúa como un auténtico amortiguador biológico, reduciendo la carga sobre el cartílago. A esto se suman elementos igual de determinantes: una buena biomecánica, un calzado adecuado y el respeto por los tiempos de recuperación.
La conclusión de los especialistas
Ignorar estos factores mientras se confía en un suplemento es, en muchos casos, construir sobre una base débil. Por eso, el traumatólogo resume la cuestión con claridad: «En resumen: el magnesio es un gran soporte metabólico, pero el colágeno es mejor 'fabricarlo' que comprarlo».
La recomendación médica es clara: antes de invertir en suplementos, priorizar hábitos. Entrenamiento de fuerza, alimentación variada, descanso adecuado y seguimiento profesional ante dolencias persistentes. Los suplementos pueden tener un papel complementario, pero nunca sustitutivo.
Claves para decidir con criterio
El auge de los suplementos responde a una demanda real: soluciones accesibles para problemas complejos. Pero la salud articular no se compra en un bote. Se construye día a día, con decisiones que van más allá de la farmacia.
Fuentes: The Objective, declaraciones del Dr. Ghassan Elgeadi, Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), hospitales Quirónsalud
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