En Rabuni, corazón administrativo de los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia), el Frente Polisario ha convertido un recinto en mitad del desierto en un museo-mensaje: exhibe morteros, blindados y munición capturada a Marruecos, con origen mayoritariamente europeo y español, para denunciar que España y la UE arman al reino alauita en el conflicto del Sáhara Occidental. Una realidad que choca frontalmente con el discurso oficial del Gobierno de Pedro Sánchez, defensor del "No a la guerra".
Un recorrido sin vitrinas, solo con armas
El Museo del Ejército de Liberación Popular Saharaui no sigue los cánones museísticos tradicionales. No hay vitrinas sofisticadas ni cartelas explicativas al uso. Hay armas. Y hay un relato.
"Estas son del Ejército español", señala uno de los responsables del ejército saharaui, apuntando a varios morteros alineados. "Todo esto se lo hemos quitado a Marruecos". La frase se repite a lo largo de la visita. Cada pieza es señalada, explicada y contextualizada por mandos saharauis que reconstruyen, pieza a pieza, su origen y su uso en el campo de batalla.
El arsenal con sello occidental
La diversidad del arsenal permite reconstruir, según el Polisario, el flujo de armamento hacia Marruecos durante décadas. No se trata de un único proveedor ni de un solo momento histórico, sino de una suma de suministros que abarcan diferentes países y etapas.
"Circuitos vinculados a la OTAN": la implicación indirecta
En uno de los puntos del museo, un cañón de 105 milímetros de origen británico sirve para ilustrar una acusación más amplia: el armamento no siempre llega de forma directa. Según el relato saharaui, muchas piezas se incorporaron al arsenal marroquí "a través de circuitos vinculados a la OTAN", lo que, a su juicio, refuerza la idea de una implicación indirecta de aliados occidentales en el conflicto.
Esta distinción es clave en la narrativa del Polisario: no se exhibe armamento adquirido, sino capturado. "Todo esto se lo hemos quitado a Marruecos", repiten. Según explican, muchas de estas piezas fueron "recuperadas en enfrentamientos directos", en operaciones detrás del muro o tras la destrucción de posiciones marroquíes.
La lógica del "botín de guerra"
La base del arsenal saharaui, según relatan, no ha sido la compra en el mercado internacional, sino la captura en el campo de batalla. Una estrategia que explica la composición heterogénea del material exhibido en Rabuni.
Aun así, el Polisario reconoce abiertamente que en la actualidad la principal ayuda exterior procede de Argelia, su aliado clave en la región.
Bombas de racimo y minas: el coste civil
El museo no solo muestra armamento convencional. En una zona menos visible del recorrido aparecen restos de munición: fragmentos metálicos, carcasas abiertas y pequeños artefactos que, según explican, corresponden a bombas de racimo.
"Son completamente ilegales", advierten con rotundidad. El énfasis no está en el calibre o el alcance, sino en sus efectos: "Un sólo artefacto puede dispersar cientos de submuniciones. Algunas no explotan en el momento y quedan activas durante horas o días".
El riesgo, subrayan, recae especialmente sobre la población civil. A diferencia de otros sistemas más dirigidos, este tipo de munición extiende su efecto sobre grandes superficies, sin distinguir entre objetivos militares y áreas de tránsito habitual.
El muro de 2.700 km: una frontera minada
El muro que divide el territorio —más de 2.700 kilómetros de extensión— aparece como la estructura central del sistema defensivo marroquí. No es solo una barrera física, sino un entramado complejo: "Desde cada 10 o 15 kilómetros hay una base grande y varias más pequeñas".
Entre esas posiciones, el terreno queda marcado por otro elemento constante: las minas. "Es una zona completamente minada", resumen. La consecuencia es un espacio donde el movimiento está limitado incluso en ausencia de combates activos.
Esa realidad afecta también a la vida cotidiana: "Los civiles que entran en las zonas liberadas lo hacen sin coches", explican. "Porque si ven un coche los bombardean con drones".
Documentos de guerra: la planificación antes de Madrid
Más allá del metal, el museo de Rabuni reserva un espacio a los documentos. Carpetas, hojas mecanografiadas, informes con sellos oficiales que, según el Polisario, aportan una dimensión distinta al conflicto.
"Aquí se reconoce la preparación de la invasión antes incluso de la salida de España", explican mientras muestran informes fechados en 1974. Para el Polisario, esto sitúa la planificación de la entrada marroquí en el Sáhara Occidental antes de los Acuerdos de Madrid, reforzando su tesis de que la ocupación no fue una reacción improvisada, sino una operación diseñada con antelación.
Los papeles incluyen referencias a movimientos de tropas, organización de unidades y previsiones operativas. Algunos están escritos en francés, otros en árabe, reflejando los distintos niveles administrativos y las influencias en la organización militar marroquí.
España, en el centro de la crítica
El recorrido por el museo está atravesado por una acusación constante a España y al resto de países de la Unión Europea por su participación en la venta de armas a Marruecos. En el caso de España, la acusación no es sólo histórica, sino actual.
El Polisario defiende que "los gobiernos de España no han cambiado nunca su postura" y aseguran que "han permitido la invasión, han permitido el exilio y han ayudado a Marruecos en su guerra". La presencia de armamento español en el museo refuerza ese discurso: "Esto era español", repiten. No como un dato técnico, sino como un reproche político.
Contradicciones
¿Cómo se compatibiliza el discurso oficial del "No a la guerra" con la venta de armamento a una de las partes en conflicto? También cabe preguntarse: ¿qué mecanismos de control existen para garantizar que el armamento exportado no se utilice en violaciones del derecho internacional humanitario?
¿Es posible mantener una posición de neutralidad diplomática mientras se suministran medios letales a uno de los bandos? ¿Qué responsabilidad tienen los países europeos en la perpetuación de un conflicto que lleva décadas sin resolución?
El contexto europeo: exportaciones bajo escrutinio
La Unión Europea es uno de los principales proveedores de material militar a Marruecos. Según datos del European External Action Service, las exportaciones de defensa de la UE al reino alauita han crecido de forma sostenida en la última década.
La normativa europea exige que las exportaciones de material de defensa respeten los criterios de la Posición Común 2008/944/PESC, que prohíbe autorizar ventas cuando exista "riesgo claro" de que el equipo se utilice en violaciones del derecho internacional humanitario.
Y ahora toca ver la reacción
La exhibición de Rabuni no es solo un museo. Es un acto político. Cada arma capturada es un argumento. Cada documento incautado, una prueba.
El Polisario sabe que las imágenes de morteros españoles en el desierto saharauis tienen más impacto que cualquier comunicado diplomático. Y las utiliza.
Mientras, en Madrid, el Gobierno de Sánchez sigue defendiendo el "No a la guerra". Pero las armas, al final, no entienden de discursos.
Entienden de contratos. De exportaciones. De decisiones tomadas en despachos lejos del desierto.
Y cuando llegan al campo de batalla, ya no hay vuelta atrás.
Fuentes: El Independiente, visita al Museo del Ejército de Liberación Popular Saharaui en Rabuni (Tinduf, Argelia), declaraciones de mandos del Polisario, documentación exhibida, criterios de exportación de defensa de la UE
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