El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha vuelto a situar este miércoles en el centro del debate sobre el accidente de Adamuz a los servicios de emergencia de la Junta de Andalucía. En la sesión de control al Gobierno en el Congreso, el titular de la cartera insistió en que el 112 y el 061 andaluz deben dar explicaciones sobre la tardanza en la asistencia a las víctimas del Alvia, sugiriendo incluso que esa demora pudo agravar el número de fallecidos.
La afirmación llega apenas 48 horas después de que se hiciera público el informe de la Guardia Civil, que apunta a una causa distinta: el carril donde se produjo el descarrilamiento se rompió el día antes de la catástrofe, lo que situaría el foco en el mantenimiento de la infraestructura y en los sistemas de alerta de ADIF, organismo dependiente del Ministerio que dirige Puente.
Un cronograma que no cuadra con el relato
Los registros de llamadas entre el 112 de Madrid, el de Andalucía y el centro de seguimiento de ADIF en Atocha revelan momentos de confusión sobre si existía un segundo tren afectado. Fue el propio Administrador de Infraestructuras Ferroviarias el que, según la documentación policial, generó incertidumbre en la cadena de mando durante las primeras horas.
Esa circunstancia, lejos de aclarar responsabilidades, ha sido utilizada ahora por el ministro para trasladar la presión política hacia la administración autonómica. Una estrategia que, tras el accidente, ya se intentó desde el Ejecutivo central pero que apenas tuvo recorrido ante la evidencia de los primeros informes técnicos.
De las alabanzas a la acusación en quince días
Apenas dos días después del descarrilamiento, Óscar Puente declaró a La Sexta que no tenía "cero reproches que hacer" a la gestión de Juanma Moreno, añadiendo que "han actuado correctísimamente" y que solo podía ofrecer "alabanzas" y un "chapó" al presidente andaluz.
Quince días después, el tono ha cambiado radicalmente. En el Congreso, Puente reclamó a Moreno Bonilla que "asuma la responsabilidad que le corresponde" y que "salga y responda a estas acusaciones". El ministro anunció además la puesta en marcha de una web oficial "encargada de desmentir bulos" sobre Adamuz, invitando a los ciudadanos a consultarla para acceder a "información de verdad".
Las víctimas, en el centro del cruce político
Mientras se desarrollaba la sesión de control, a las puertas del Congreso se concentraba la Asociación Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz bajo el lema 'Memoria, verdad y justicia'. Cuarenta y seis sillas vacías representaban a los fallecidos la noche del 18 de enero.
El manifiesto leído por el presidente de la asociación, Mario Samper, fue contundente: reprocharon a Puente que apenas se haya reunido con tres víctimas en todo este tiempo y cuestionaron la ausencia de Pedro Sánchez en sus actos. "Estuvo en Huelva en un homenaje a tres fallecidos y no se dirigió a nosotros, cuando ya estábamos constituidos como asociación. Es un gesto bastante feo, como mínimo", denunció Samper.
Ni Puente ni el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ni ningún diputado popular se acercaron a la concentración. Justificaron su ausencia en el deseo de no politizar el acto ni quitar foco a las víctimas. Ellas, por su parte, tampoco invitaron a ningún representante parlamentario.
El telón de fondo: elecciones andaluzas el 17 de mayo
El renovado enfrentamiento entre el Gobierno central y la Junta de Andalucía tiene como escenario inmediato las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo. Desde el PP andaluz han criticado abiertamente la estrategia de Puente. El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, le recriminó a través de X: "¿Por qué antes felicitaba la labor de los servicios de emergencias y ahora lanza dudas y acusaciones falsas? Las víctimas merecen respeto, no ruido político".
Desde San Telmo intentan minimizar el impacto de esta nueva ofensiva. La candidata socialista, María Jesús Montero, ha ahondado en la línea marcada por Puente, aunque los sondeos públicos y privados siguen apuntando a que Juanma Moreno tiene posibilidades de reeditar la mayoría absoluta. En el entorno del presidente andaluz confían en que la cronología de los hechos, ya aclarada en su momento, blindará su gestión ante el electorado.
La web contra los "bulos": ¿transparencia o control del relato?
El anuncio de una página oficial para "desmentir bulos" sobre Adamuz añade una nueva capa al debate. La iniciativa, presentada como una herramienta de rigor informativo, plantea preguntas sobre quién define qué es verdad y qué es manipulación en un contexto de alta sensibilidad política.
Cuando la administración que gestiona la infraestructura afectada se convierte también en la fuente que valida la información sobre el accidente, la independencia del relato queda en entredicho. No se trata de negar la utilidad de combatir la desinformación, sino de garantizar que los mecanismos para hacerlo no sirvan para eludir responsabilidades.
La cuenta pendiente
Cuando una tragedia se convierte en moneda de cambio electoral, el riesgo no es solo político: es ético. Las víctimas de Adamuz no piden gestos ni declaraciones. Piden verdad, justicia y que nadie utilice su dolor para sumar votos.
La investigación técnica de la Guardia Civil señala un camino. La respuesta institucional debería seguir ese mismo rumbo: claridad, asunción de responsabilidades y reparación para quienes perdieron a sus seres queridos.
El resto, por mucho ruido que haga, es ruido.
Fuentes: El Independiente, declaraciones de Óscar Puente en el Congreso, informe de la Guardia Civil sobre el accidente de Adamuz, comunicaciones de la Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz, declaraciones de Antonio Sanz (Junta de Andalucía), registro de llamadas del 112 y ADIF
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