Cuando Irán aplaude, Trump amenaza y la política se vuelve espejismo

 



Hoy me levanto con la sensación de que vivimos en un país donde nada es lo que parece. Irán felicita a Sánchez, Trump amenaza con embargarnos, un crucero en Dubái se convierte en trinchera, Forestalia vende permisos por 500 millones y se especula con un "superdomingo" electoral que podría cambiarlo todo. No es ficción. Es martes. Y yo, como tú, intento entender qué está pasando realmente.

Me cuesta escribir esto sin caer en la indignación fácil o en el cinismo cómodo. Porque hay días en los que la realidad supera a cualquier guion, y hoy es uno de esos días. Así que voy a intentarlo: contarte lo que veo, lo que me pregunto, lo que me inquieta. Sin respuestas cerradas. Solo preguntas. Porque creo que, al final, eso es lo que nos queda: la capacidad de seguir preguntando.

Cuando el enemigo te aplaude

Empecemos por lo más incómodo: el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha felicitado públicamente a Pedro Sánchez por su postura frente a Estados Unidos e Israel. "Aún existen valores morales", ha escrito. Y yo me pregunto: ¿cómo se recibe un halago de quien representa un régimen que tú mismo criticas?
Sánchez ha sido claro: España no será "cómplice" de una guerra que considera ilegal. Ha recuperado el "No a la guerra", ha vetado el uso de Rota y Morón para operaciones ofensivas, ha apostado por la diplomacia. Todo eso tiene coherencia. Pero cuando Teherán te aplaude, el ruido se instala. Lindsey Graham, senador estadounidense, lo ha dicho sin rodeos: "Recibir un reconocimiento del régimen iraní debería ser una llamada de atención".
No voy a juzgar la decisión de Sánchez. Pero sí me pregunto: en un mundo donde las narrativas compiten ferozmente, ¿cómo defendemos principios sin que sean instrumentalizados por actores con agendas opuestas? ¿Dónde trazamos la línea entre el diálogo y la legitimación indirecta? No tengo la respuesta. Pero creo que es legítimo preguntárselo.

La odisea de los que esperan

Mientras, en Dubái, 200 españoles siguen atrapados en un crucero que no zarpa. Óscar, Maribel, Valeria, Rosa, Mohamed... nombres con historias. En cubierta, niños que juegan, camareros que sirven cócteles, piscinas que brillan bajo el sol. Pero en el cielo, misiles que se interceptan. Ruidos que no se parecen a nada cotidiano. "Jamás nos imaginamos que podríamos vivir algo así", dice Rosa.
Y yo pienso: qué frágil es la normalidad. Qué rápido puede convertirse una vacaciones soñada en una espera angustiosa. El Gobierno ha activado un operativo de evacuación: un Airbus militar en Omán, traslados terrestres, coordinación diplomática. "No vamos a dejar a ningún español atrás", prometen.
Pero mientras llega la ayuda, mientras se deciden los protocolos, mientras se negocian los plazos, hay personas que viven cada hora como una eternidad. Y yo me pregunto: ¿estamos haciendo todo lo posible? ¿O la burocracia, la cautela, el miedo a equivocarnos nos están paralizando? No lo sé. Solo sé que, detrás de cada cifra, hay una familia que espera.

Cuando los permisos verdes se convierten en negocio

Y luego está Forestalia. 500 millones de euros por vender una licencia. Un proyecto eólico autorizado por vía excepcional pese a un informe ambiental negativo. Un ex alto cargo de Teresa Ribera detenido por presuntos sobornos. Una investigación de la Guardia Civil que pide paralizar las obras.
No voy a declarar culpables antes de sentencia. Pero sí me permito preguntarme: ¿puede la urgencia por descarbonizar justificar atajos en los procedimientos? ¿Qué pasa cuando el negocio no son los parques eólicos, sino los permisos para construirlos? ¿Cómo evitamos que la transición energética se convierta en una coartada para la opacidad?
La sostenibilidad tiene tres dimensiones: ambiental, social e institucional. Si fallamos en una, fallamos en todas. Y eso, más allá de siglas y partidos, debería importarnos a todos.

El superdomingo que nadie confirma pero todos temen

Y mientras todo esto ocurre, la política interna sigue su curso. Se especula con un "superdomingo" electoral: generales, andaluzas y catalanas en una misma jornada. Sánchez lo niega. Illa lo descarta. Pero en política, lo que se niega con rotundidad a veces es lo que más se prepara.
Las encuestas dan al PP 130 escaños, al PSOE 110. La derecha, cerca de los 200. Sánchez, en el pulso con Trump, ha encontrado una narrativa potente: el "No a la guerra", la defensa del derecho internacional, la oposición a un presidente estadounidense controvertido. ¿Es estrategia? ¿Es convicción? ¿Pueden ser ambas cosas?
Yo me pregunto: ¿es legítimo utilizar una crisis internacional como palanca para redefinir el calendario electoral? ¿O debería primar la estabilidad institucional sobre el cálculo partidista? Y tú, como ciudadano, ¿quieres votar tres veces en un mismo día? ¿O prefieres debates separados, temas diferenciados, responsabilidades claras?
No tengo respuestas. Pero creo que las preguntas importan.

Para seguir pensando

Te dejo con algunas reflexiones finales, sin ánimo de cerrar nada:
  • ¿Puede España mantener una postura crítica frente a Estados Unidos sin asumir costes que afecten a la ciudadanía?
  • ¿Cómo protegemos a nuestros compatriotas en el exterior sin convertir la evacuación en un espectáculo mediático?
  • ¿Qué garantías necesitamos para que la transición energética no sea secuestrada por intereses opacos?
  • ¿Debe el calendario electoral depender de coyunturas internacionales o de necesidades internas?
  • ¿Estamos construyendo una democracia donde la ciudadanía decide, o donde las élites calculan?
No son preguntas retóricas. Son invitaciones a pensar. A dudar. A exigir.

En conclusión: entender para transformar

Hoy ha sido un día intenso. De esos que te dejan con la sensación de que el mundo gira demasiado rápido. Pero yo sigo creyendo que, por muy complejo que sea el panorama, hay algo que nunca deberíamos perder: la capacidad de analizar, de cuestionar, de interpretar.
No te ofrezco respuestas. Te ofrezco compañía en la pregunta. Porque al final, no se trata de tener razón. Se trata de seguir buscando.
Gracias por leerme. Gracias por pensar.
Hasta la próxima.
Me encantaría leer tus reflexiones. Escríbeme a sosradioespana@gmail.com. Hablemos. Porque el diálogo, al final, es también una forma de construir paz.
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Darío Rodríguez
sosradioespana@gmail.com

🕐 Publicado: 05/03/2026 • 12:15 | Darío Rodríguez

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