El PSC se suma a la nueva flotilla hacia Gaza: mil médicos y constructores en una misión simbólica


 

La novedad no fue que la izquierda catalana anunciase una nueva flotilla de apoyo a Gaza. Eso ya lo hemos visto. Lo nuevo es que el PSC se suma a la iniciativa. De manera oficial.
La anterior flotilla estuvo liderada por los Comunes, ERC y la CUP. Incluso Ada Colau participó en la misma. Su llegada coincidió con el fin de las hostilidades. Aunque Gaza ya había sido arrasada. Los tres fueron arrestados.
Ahora el PSC se incorpora. Junto con los partidos de izquierda antes mencionados. El cambio coincide con la postura de Pedro Sánchez. Que ha convertido el "No a la guerra" en su nuevo caballo de batalla. Incluso con un resultado menos malo del que se esperaba en las elecciones de Castilla y León.

Los detalles de la nueva flotilla

En la rueda de prensa de ayer en el Parlament se evitó desvelar qué representante del socialismo catalán cruzará el Mediterráneo rumbo a Gaza.
Los impulsores avanzaron que habría personas conocidas. Y que irían revelando sus nombres a medida que se acercara la fecha de la salida. Para seguir captando expectación mediática.
La nueva flotilla, bajo la organización de Global Sumud Flotilla, zarpa cuando Israel ha anunciado que se anexionará próximamente el sur del Líbano.
Saldrá de Barcelona el próximo 12 de abril. Durante el trayecto, esperan que reúna a más de cien barcos. Entre ellos el Open Arms. Se espera que participen en esta movilización unas 3.000 personas.

Ayuda humanitaria o impacto mediático

De manera formal, la flotilla ha de servir para llevar personal de ayuda humanitaria a Gaza. No tanto alimentos.
Gaza carece de infraestructuras portuarias para poder distribuir ayuda humanitaria que llegue por mar.
Ahora los organizadores hablan de mil médicos, educadores y constructores. También de posibles investigadores de crímenes de guerra. Aunque parece improbable que en Gaza, donde la prensa internacional no puede moverse con libertad, puedan llevar a cabo una función como esta.
Resulta dudoso que una flotilla mayor tenga más posibilidades de llegar a Gaza.
Sin embargo, este tipo de movilizaciones tiene sobre todo impacto mediático y simbólico.
La marina israelí no deja llegar a las embarcaciones. Los participantes son detenidos y deportados.
Aunque Saif Abukeshek, coordinador de la Global Sumud Flotilla, ha asegurado que una flotilla más grande tendrá más posibilidades de romper el bloqueo y llegar a Gaza por mar, lo cierto es que también será más fácil que sea localizada por los sistemas de control electrónico de los israelíes.

El rol del Open Arms

El Open Arms dará apoyo técnico al resto de embarcaciones. Así lo ha explicado Gerard Canals, jefe de operaciones del barco.
Canals ha reconocido además que se precisa autorización previa para zarpar. La cual depende del Gobierno español.
Ha pedido explícitamente que no se vuelva a impedir a Open Arms navegar. Ha remarcado: no aceptamos la inacción y no podemos normalizar el sufrimiento.
El grueso de la flota tiene previsto salir el domingo 12 de abril desde el puerto de Barcelona. Aunque los organizadores aún no han determinado el número exacto de embarcaciones que zarparán desde la capital catalana.
El día previo, el 11 de abril, han programado un acto previo para animar a los ciudadanos a apoyar la misión. Y dar una mayor visibilidad en medios a esta movilización.

Lo que nadie te cuenta de estas flotillas

Aquí es donde toca ser honestos.
Porque después de años viendo cómo se comportan estas fundaciones, asociaciones y plataformas políticas, uno empieza a ver patrones.
La anterior flotilla acabó con sus participantes arrestados. Gaza ya había sido arrasada cuando llegaron. El impacto fue mediático. El resultado práctico, cuestionable.
Ahora vuelve a organizarse lo mismo. Con más partidos. Con más barcos. Con más personas.
Los organizadores dicen que una flotilla más grande tendrá más posibilidades de romper el bloqueo. Pero la lógica dice lo contrario: más barcos son más fáciles de detectar. Más personas son más fáciles de detener. Más expectación mediática es más presión para Israel. Pero también más riesgo para los participantes.
Y luego está la pregunta del millón: ¿qué se busca realmente?
Hay quien dice que se busca caer en gracia por humanidad. Buscar el voto por empatía. Desviar fondos económicos de nuestros impuestos hacia sus causas. Y en paralelo, que algún bolsillo agradecido se llene en un futuro.
Son acusaciones graves. Pero cuando ves los mismos nombres una y otra vez en estas iniciativas, cuando ves cómo se anuncian con pompa en el Parlament, cuando ves que los nombres de los participantes se revelan poco a poco para mantener la expectación mediática... uno se pregunta.

Las preguntas que quedan abiertas

¿Por qué el PSC se suma ahora y no en la anterior flotilla? ¿Es casualidad que coincida con el "No a la guerra" de Sánchez?
También cabe preguntarse: ¿qué pasa con el dinero que se destina a estas organizaciones? ¿Hay transparencia sobre los fondos públicos que reciben?
Y sobre todo: ¿de verdad creen que esta flotilla llegará a Gaza? ¿O el objetivo real es otro?

En definitiva

Una flotilla. Cien barcos. Tres mil personas. Mil médicos, educadores y constructores. Suena bien. Suena humano. Suena a algo que debería funcionar. Pero la realidad es tozuda. La anterior flotilla acabó arrestada. Gaza ya estaba arrasada. El impacto fue mediático. El práctico, nulo. Ahora vuelve a intentarse. Con más partidos. Con más expectación. Con el PSC sumándose justo cuando Sánchez necesita el "No a la guerra" como bandera. El Open Arms pide que no se les impida navegar. Tienen razón. Pero también tienen que aceptar que navegar no es llegar. Que el bloqueo israelí existe. Que la marina israelí detiene estas embarcaciones desde hace años. Y que probablemente lo seguirá haciendo. Al final, la pregunta no es si la flotilla es necesaria. Es si es útil. 
Porque hay formas de ayudar que no requieren cámaras. Hay formas de ayudar que no se anuncian en el Parlament. Hay formas de ayudar que no buscan votos. Y esas, probablemente, son las que más ayudan. El resto es teatro. Buen teatro. Pero teatro al fin y al cabo. Y el teatro, cuando hay sufrimiento real de por medio, debería dar paso a la acción. Sin cámaras. Sin anuncios. Sin nombres que se revelan poco a poco para mantener la expectación. Solo acción.


Fuentes: El Confidencial, Parlament de Catalunya, Global Sumud Flotilla, Open Arms
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