Málaga estrena ordenador cuántico y se posiciona en el mapa europeo de la tecnología


 

El 7 de mayo de 1981, Richard Feynman se subió a una tarima en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Nobel en 1965. Carismático. Irreverente. Con una leyenda que le precedía. Esbozó una idea revolucionaria: las computadoras clásicas no podrían simular con precisión los sistemas regidos por la mecánica cuántica a gran escala.
45 años más tarde, aquellas palabras están más vivas que nunca. Y los ordenadores soñados por Feynman ya prometen dejar en la obsolescencia la revolución de la inteligencia artificial con algo mucho mayor.
En España, la computación cuántica tiene presencia en ciudades como Barcelona, San Sebastián o Santiago de Compostela. De mano de centros de investigación y de los gobiernos regionales. La siguiente en la lista será Málaga.
La Junta de Andalucía y la Universidad de Málaga ya han cerrado un acuerdo con la compañía Quantum Labs para poner en marcha Origin Wukong.

Lo que llega a Málaga

La puesta en marcha de este sistema permitirá desarrollar nuevas investigaciones. Y aplicar esta tecnología en áreas como la fotónica, la ciberseguridad, la programación, la simulación de sistemas complejos y la química computacional.
El plan del Ejecutivo andaluz, en palabras del consejero de Industria, Energía y Minas, Jorge Paradela, pasa por que este ordenador cuántico contribuya a asuntos como la creación de gemelos digitales del agua para optimizar la gestión de acuíferos. La predicción de fenómenos climáticos extremos. La mejora de la eficiencia energética. O el impulso de la medicina personalizada.
La infraestructura también permitirá explorar aplicaciones que ya se utilizan en empresas como Vithas, Santander, Moody's o Telefónica. En áreas como optimización de recursos, análisis de datos complejos o desarrollo de algoritmos avanzados.
Paradela destaca que esta nueva rama de la ingeniería y la informática se perfila como un pilar de la innovación durante las próximas décadas. Capaz de transformar sectores clave de la economía. Y que este hito situará a Málaga en el mapa europeo de la computación cuántica y en la frontera del conocimiento. Al albergar una de las mayores infraestructuras físicas de Europa.

Dónde se instalará

Origin Wukong prevé empezar a funcionar a finales de año. Se instalará en el Centro de Supercomputación y Bioinformática que la universidad malacitana tiene en dependencias del Málaga TechPark. Ocupará 150 metros cuadrados. Y compartirá espacio con la que hasta ahora era la joya de la corona de la computación en su vertiente más clásica: el superordenador Picasso.
El segundo nodo más potente de la red española. Solo superado por el MareNostrum del Barcelona Supercomputing Centre. Y aun así muy distinto.
Esta diferencia se debe a la propia naturaleza de estos sistemas. Mientras que los ordenadores clásicos usan bits que solo pueden estar en uno de dos estados, 0 o 1, los cuánticos utilizan qubits. Que pueden combinar ambos estados a la vez y procesar muchas posibilidades simultáneamente.
Para entenderlo mejor: imaginemos un laberinto gigante con millones de caminos. Los computadores convencionales tendrían que recorrerlos uno por uno hasta encontrar la salida. Los que son cuánticos son capaces de explorarlos todos al mismo tiempo.

La simbiosis entre sistemas

Según relata el vicerrector de Innovación Tecnológica y Proyectos de la UMA y principal artífice de las negociaciones con Quantum Labs, Javier López, ambos sistemas trabajarán en simbiosis para obtener resultados que no podrían lograrse por separado.
López recuerda que la ciudad ya contaba con ventajas clave frente a otras plazas. El superordenador. Un ecosistema tech consolidado con gigantes como Google, Vodafone o Dekra. Y ocho grupos de investigación especializados en computación cuántica bajo la plataforma QuantUMA.
Era la idea velada del Ejecutivo andaluz: que el ordenador estuviera al alcance de empresas, universidades y centros de investigación de toda Europa.
Por ello, la instalación de Origin Wukong se hará en el PTA. El principal polo tecnológico de Andalucía solo por detrás de la Cartuja. Que actualmente reúne más de 700 empresas y 29.000 trabajadores. Con una facturación conjunta próxima a los 4.900 millones de euros y una inversión en I+D de más de 255 millones de euros.
Podemos decir que la universidad, gracias a los grupos de investigación, ya estaba, con todos los respetos, por delante de otros centros en el ámbito de la computación cuántica, pero esto supone directamente un espaldarazo. Nos pone todavía más en órbita. Pasaremos de la investigación básica a la aplicada.
Ahora, cree que el tándem será de lo más beneficioso. Picasso sigue siendo muy rápido y eficiente, aunque tiene que probar todas las posibles soluciones. Mientras que el ordenador cuántico se centra en las más probables y tardará mucho menos. Ambos tienen cometidos diferentes y podremos compaginarlos.

El ciclo de Gartner y la cautela necesaria

La aparición de estas supermáquinas no está exenta del conocido como ciclo de Gartner. Que describe cómo toda tecnología emergente atraviesa primero una fase de expectativas desmesuradas. Seguida de un periodo de desilusión antes de alcanzar su madurez.
Sin embargo, más allá de la necesaria cautela, el mensaje de los grandes popes es claro. Pese a que la fragilidad de sus componentes es altísima y todavía no hay una solución clara, la computación cuántica avanza.
El último ejemplo lo dio Google el pasado octubre. Cuando anunció que su algoritmo Quantum Echoes y su chip corrector Willow lograron ejecutar operaciones hasta 13.000 veces más rápido que un superordenador al uso.

Proyectos similares en Europa y el mundo

Málaga no es la primera ciudad en apostar por la computación cuántica. Pero sí es de las primeras en España en dar este salto con una infraestructura física propia.
Barcelona, España. El Barcelona Supercomputing Centre alberga el MareNostrum 5. Superordenador clásico que está siendo preparado para integrar módulos cuánticos en 2027. Inversión: 140 millones de euros.
San Sebastián, España. El centro DIPC tiene un laboratorio de computación cuántica desde 2023. Enfocado en investigación básica y desarrollo de qubits. Inversión: 25 millones de euros.
Santiago de Compostela, España. La USC colabora con el MIT en proyectos cuánticos desde 2024. Especialización en criptografía post-cuántica.
Múnich, Alemania. El Centro Cuántico de Baviera opera desde 2021. Con ordenadores de IBM y Honeywell. Inversión total: 600 millones de euros.
París, Francia. El plan nacional cuántico francés destina 1.800 millones hasta 2030. Con centros en Saclay y Grenoble.
Delft, Países Bajos. El QuTech es uno de los referentes mundiales. Colaboración entre TU Delft y TNO. Desde 2014.
Zúrich, Suiza. IBM Research tiene su centro cuántico europeo. Donde se desarrolló el chip Condor de 1.000 qubits.
Londres, Reino Unido. El Centro Nacional de Computación Cuántica opera desde 2022. Con 120 millones de libras de inversión inicial.
Viena, Austria. El Instituto de Óptica Cuántica es pionero en teletransportación cuántica. Desde 2017.
Copenhague, Dinamarca. Microsoft tiene su centro de investigación de chips topológicos. Desde 2023.

La carrera global por los qubits

La computación cuántica no es solo una cuestión tecnológica. Es geopolítica. Es económica. Es estratégica.
Estados Unidos. El plan nacional cuántico destina 1.200 millones de dólares anuales. Con centros en MIT, Caltech, Stanford y laboratorios nacionales.
China. Invierte más de 10.000 millones de dólares en la década 2020-2030. Con el laboratorio nacional de Hefei como buque insignia.
Unión Europea. La iniciativa Quantum Flagship destina 1.000 millones de euros hasta 2030. Para coordinar esfuerzos entre estados miembros.
Japón. El plan mensual cuántico comenzó en 2024. Con 400 millones de dólares para los primeros cinco años.
Corea del Sur. Anunció en 2025 una inversión de 2.400 millones de dólares hasta 2030.
Australia. Tiene uno de los centros más avanzados en Sídney. Con colaboración directa con Silicon Valley.

Las preguntas que quedan abiertas

¿Por qué Málaga y no otra ciudad española? ¿Fue una decisión técnica o política?
También cabe preguntarse: ¿qué empresas españolas están realmente preparadas para usar esta tecnología? ¿O será principalmente para investigación académica?
¿Cuánto costará mantener Origin Wukong? ¿Quién paga la factura eléctrica de un sistema que requiere temperaturas cercanas al cero absoluto?
¿Qué pasará con los datos que se procesen? ¿Habrá garantías de privacidad y soberanía digital?
¿Es esta una apuesta real o una operación de marketing territorial?

La factura de la innovación

Todo tiene un precio. Y la innovación no es barata.
Origin Wukong requiere infraestructura especializada. Temperaturas criogénicas. Personal altamente cualificado. Mantenimiento constante. Energía estable.
Los ordenadores cuánticos actuales tienen una tasa de error alta. Los qubits son frágiles. Cualquier interferencia los colapsa. Por eso los chips correctores como Willow de Google son cruciales.
Pero el potencial es enorme.
Un ordenador cuántico podría romper la encriptación actual en horas. Lo que hoy tardaría milenios en descifrarse. Podría diseñar medicamentos en semanas en lugar de años. Podría optimizar redes eléctricas, tráfico urbano, cadenas de suministro.
Podría cambiarlo todo.

El riesgo de las expectativas

El ciclo de Gartner no es una teoría. Es una advertencia.
Primero viene la euforia. Los titulares. Las promesas. Los millones anunciados.
Luego viene la realidad. Los problemas técnicos. Los retrasos. Las limitaciones.
Finalmente, si la tecnología sobrevive, viene la madurez. El uso real. El impacto medible.
La computación cuántica está en la fase de euforia. O quizás empezando a bajar hacia la desilusión.
Google dice 13.000 veces más rápido. IBM anuncia chips de 1.000 qubits. Microsoft habla de chips topológicos.
Pero ¿cuándo estará disponible para una empresa española? ¿Para un hospital? ¿Para una universidad pequeña?
La respuesta honesta es: no se sabe.

Lo que Málaga gana con esto

Más allá de la tecnología, hay algo más importante. La posición en el mapa.
Cuando las empresas piensan en dónde invertir en Europa, ahora Málaga está en la lista. Junto a Múnich. Junto a París. Junto a Delft.
Eso atrae talento. Atrae inversión. Atrae proyectos.
El Málaga TechPark ya tiene 700 empresas. 29.000 trabajadores. 4.900 millones de facturación. 255 millones en I+D.
Con Origin Wukong, esos números pueden crecer.
Pero también hay riesgo. Si la tecnología no madura como se espera. Si los fondos europeos se reducen. Si el mantenimiento es insostenible.
Entonces queda una infraestructura cara. Subutilizada. Como pasó con otros proyectos tecnológicos anunciados a bombo y platillo.



Fuentes: El Confidencial, Universidad de Málaga, Junta de Andalucía, Quantum Labs, Google, Barcelona Supercomputing Centre, planes nacionales de computación cuántica 2021-2026
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