Un embaucador enreda a la jet set catalana con un proyecto minero en África

 



Miguel Xurigué actúa como enlace inversor en Barcelona de la mercantil MRM Metal Trade, dirigida por el empresario africano Moussa Togola y con su hermana Rosa María Xurigué como apoderada, según fuentes empresariales consultadas. La firma se dedica, supuestamente, a exportar lingotes de oro procedentes de países como Guinea, Malí o Nigeria hacia Europa y Oriente Medio, comercializando también metales preciosos, diamantes y piedras. La operativa, sin embargo, ha generado recelos entre inversores y profesionales del derecho que han depositado tickets de entrada de cientos de miles de euros en un negocio cuya trazabilidad resulta difícil de verificar.

La sede social de la mercantil se ubica en un piso de Badalona en el que, según han comprobado periodistas de este medio, ya no reside ninguno de los propietarios. El inquilino actual ha mostrado una actitud hostil ante preguntas sobre la actividad de la empresa. Además, la web del grupo y los correos electrónicos corporativos han sido eliminados, lo que dificulta cualquier intento de contrastar información de forma independiente.

Un bufete prestigioso, entre el asesoramiento y la controversia

Entre los participantes en la operación figura un reconocido bufete barcelonés, cuyos responsables niegan haber actuado como inversores y aseguran que su papel se limitó al asesoramiento fiscal de la estructura en España. Sin embargo, diversos socios a quienes se ha ofrecido entrar en el negocio identifican a Miguel Xurigué como la persona clave detrás de la propuesta en territorio español.
Quienes lo conocen describen a Xurigué como un hombre de modales impecables, educación refinada y apariencia cuidada, con la imagen de un businessman solvente. Esta fachada, no obstante, contrasta con un historial profesional marcado por proyectos de apariencia colosal que nunca llegaron a consolidarse.

El patrón repetido: ilusión, captación y salida anticipada

El empresario barcelonés ha desarrollado en los últimos años un método reconocible: presentar un proyecto ilusionante, articular una red de banqueros o financieros privados para captar capital y ejecutar retiradas de fondos antes de que la iniciativa alcance resultados tangibles.
El primer episodio documentado se remonta a principios de la década de 2010, cuando Xurigué promovió un proyecto de capitalización de joyas de Joan Miró. La operación convenció a varios inversores, pero el retorno final fue nulo, según relatan dos de los implicados, quienes atribuyen el fracaso a "la vagancia de Xurigué".
El segundo acto llegó con Diwo, una plataforma SaaS para la gestión de restauración que logró cerrar un acuerdo piloto con la multinacional francesa Sodexo para su expansión en Latinoamérica. El proyecto contaba con un consejo de alto perfil, que incluía a la antigua mano derecha de Bill Gates, y levantó capital entre inversores de Andorra y fondos de banca privada. El software era funcional y mejoraba ratios de eficiencia en servicios de cátering, pero el acuerdo se rompió por descapitalización de la sociedad. El capital se diluyó entre retiradas anticipadas y salarios elevados, y existen varias demandas judiciales en curso relacionadas con esta etapa.
En paralelo a Diwo, vehiculado por la mercantil Geswise SL, circuló otra iniciativa: Chachi, un videojuego inmersivo que buscaba captar talento del sector del gaming en Barcelona. Fuentes conocedoras del proyecto aseguran que "Chachi era solo un vídeo. No había nada más, e hicieron una valoración millonaria. Era humo".

Estilo de vida y desconexión entre discurso y práctica

A Diwo y Chachi les unían tres elementos comunes. Primero, una sede en una elegante oficina de Sarrià-Sant Gervasi, detrás del Edificio Planeta. Segundo, valoraciones de negocio "hinchadísimas", de hasta 15 millones de euros, que fuentes del sector califican de "trampa para captar tickets de inversores". Tercero, el tren de vida que Miguel Xurigué mantuvo gracias a estas operaciones: viajes a Ibiza, residencias de alto nivel, noches de ocio intenso y una presencia laboral reducida, presentándose a trabajar por las tardes pese a dirigir startups que, en teoría, requerían dedicación completa.

El vínculo africano: Moussa Togola y el nuevo proyecto minero

En el proyecto Diwo, el director financiero era Moussa Togola, quien hoy figura como cabeza pensante de MRM Metal Trade y del negocio minero que se promueve actualmente. La fórmula se repite: Xurigué vende el proyecto gracias a su capacidad de persuasión, una red de banca privada aporta capital y, presuntamente, se ejecutan retiradas de fondos antes de que los inversores puedan verificar resultados.

Antecedentes familiares y silencio institucional

Miguel Xurigué figura en el Registro Mercantil como empresario hiperactivo con varias quiebras a sus espaldas. Es hermano de Jorge Xurigué, atracador de Badalona detenido y fallecido en una comisaría policial en los años 90, un episodio que fue denunciado por la familia de subasteros Royuela en un escrito que no tuvo recorrido procesal.
Este medio ha intentado contrastar la información con Miguel Xurigué a través del bufete de abogados que le presta apoyo, sin obtener respuesta hasta la fecha. La mercantil MRM Metal Trade, por su parte, no ha facilitado documentación que acredite la trazabilidad de los lingotes de oro que afirma comercializar ni los contratos de exportación que sustentan su modelo de negocio.

La pregunta que define el caso

Cuando un proyecto promete rentabilidades en sectores de alto valor como la minería de oro africana, la carga de la prueba recae en quien lo promueve. La ausencia de sede operativa verificable, la eliminación de canales de comunicación corporativos y la reiteración de un patrón de captación de fondos sin entrega de resultados generan una presunción de riesgo que los inversores deberían considerar antes de comprometer capital.
El asesoramiento fiscal, por sí solo, no garantiza la solvencia de una operación. La reputación de un bufete no transfiere legitimidad a un negocio cuya trazabilidad no puede ser auditada de forma independiente. Y la elegancia personal de un promotor no sustituye a la transparencia en la gestión.
En operaciones que movilizan cientos de miles de euros, la debida diligencia no es un trámite: es una obligación. Cuando los inversores delegan esta tarea en la confianza personal o en el prestigio de terceros, asumen un riesgo que, en caso de fraude, difícilmente podrá ser reparado.
La justicia española dispone de herramientas para investigar posibles irregularidades en la captación de inversiones. Pero la prevención más eficaz sigue siendo la prudencia: verificar antes de firmar, auditar antes de aportar y exigir transparencia antes de confiar. Porque en los negocios, como en la vida, lo que parece demasiado bueno para ser cierto, a menudo no lo es.

Fuentes: Crónica Global, Registro Mercantil, declaraciones de inversores y socios de bufetes afectados, documentación sobre proyectos Diwo y Chachi, informes policiales sobre detenciones en Sabadell, fuentes empresariales del sector de metales preciosos
© SOS RADIO ESPAÑA — www.sosradioespaña.es
.
.
.
.
¿TIENES PROBLEMAS INFORMÁTICOS?
Servicios de soluciones y reparaciones informáticas online desde: 18,95€

LO MÁS LEÍDO EN 7 DÍAS

ÚLTIMAS NOTICIAS MUSICALES

Cargando noticias...

NOTICIAS DE CIENCIA Y SALUD

Cargando noticias...

VÍDEOS VIRALES