El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, dirigido por la socialista Milagros Tolón, ha eliminado de su página web parte de la información sobre el Programa de Enseñanza de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM), que se imparte en centros educativos españoles bajo supervisión directa del Gobierno de Marruecos. La retirada afecta a los listados de colegios participantes y a las guías docentes, en un contexto marcado por la controversia sobre los contenidos del programa.
Hasta hace semanas, la web oficial permitía consultar tanto los centros en los que se impartía esta enseñanza como los materiales y actividades incluidos en el currículo. Ese apartado ha sido sustituido por información genérica, limitada al número de colegios por comunidad autónoma y a datos estadísticos sobre el profesorado, que es seleccionado y enviado por el Ejecutivo de Mohamed VI sin capacidad de intervención por parte de España.
La controversia de los contenidos
La supresión de estos contenidos coincide con las decisiones adoptadas por la Región de Murcia y la Comunidad de Madrid, que retiraron este programa de sus centros tras detectar materiales considerados inapropiados. El caso más llamativo se produjo en el colegio Nuestra Señora del Carmen, en Lo Pagán (Murcia), donde el PLACM incluía la celebración de la llamada Marcha Verde, la conmemoración oficial marroquí de la invasión del Sáhara español en 1975.
Según figuraba en la programación educativa del centro, ahora eliminada del portal ministerial, esta efeméride se integraba como actividad de consolidación durante el primer trimestre, lo que generó críticas por introducir en el aula un episodio de confrontación histórica directamente vinculado a la política exterior de Marruecos.
Un programa bajo control extranjero
El programa PLACM forma parte de un acuerdo bilateral entre España y Marruecos y tiene como objetivo enseñar lengua árabe y cultura marroquí tanto a alumnos de origen marroquí como al resto del alumnado. Entre sus fines oficiales figuran la preservación de la identidad cultural, la integración sociocultural y el fomento del respeto entre culturas.
Sin embargo, su diseño plantea un elemento singular: los docentes dependen del Gobierno marroquí, que también define los contenidos impartidos. Esta circunstancia ha alimentado el debate sobre el control efectivo del currículo dentro de los centros españoles y sobre la posible introducción de elementos ideológicos o políticos ajenos al sistema educativo nacional.
El programa se aplica en dos modalidades: una voluntaria, fuera del horario lectivo, y otra integrada dentro del horario obligatorio. Aunque la mayoría de los centros optan por la primera, la expansión de la modalidad obligatoria ha incrementado la preocupación en algunas comunidades autónomas.
Los datos del programa
Las dudas siguen presentes
Queda por saberse por qué el Ministerio ha decidido eliminar esta información justo ahora. También está por verse si otras comunidades autónomas seguirán los pasos de Murcia y Madrid retirando el programa de sus centros.
La transparencia en educación es fundamental. Los padres tienen derecho a saber qué se enseña a sus hijos. Quién lo enseña. Con qué materiales. Con qué objetivos. Cuando esa información desaparece de una web oficial, las sospechas crecen.
El hecho de que un gobierno extranjero seleccione a los docentes y defina los contenidos de un programa que se imparte en escuelas españolas es, cuanto menos, excepcional. No hay muchos países que permitan esto. España es uno de ellos.
El conflicto del Sáhara que entra en las aulas
El caso de la Marcha Verde es particularmente sensible. Para Marruecos, es una gesta nacional. Para España, fue una ocupación de territorio español. Para los saharauis, fue el inicio de un exilio que dura casi cincuenta años.
Introducir esta conmemoración en un colegio español, sin contexto, sin contrapeso, sin perspectiva histórica múltiple, es adoctrinamiento. No educación. La educación enseña a pensar. El adoctrinamiento enseña qué pensar.
Cuando un gobierno permite que otro país decida qué efemérides se celebran en sus escuelas, cede soberanía. No territorial. Educativa. Y esa es una de las soberanías más importantes que tiene un Estado.
La opacidad que preocupa
La eliminación de la información detallada en la web del Ministerio se produce en este escenario de tensión política y educativa, y limita el acceso público a los contenidos concretos que se imparten bajo este programa en los colegios españoles.
Los padres que quieren saber si el colegio de sus hijos participa en el programa ya no pueden consultarlo fácilmente. Los investigadores que estudian el impacto de estas enseñanzas ya no tienen acceso a las guías docentes. Los periodistas que informan sobre el tema ya no pueden verificar los datos oficiales.
Esa opacidad tiene un nombre. Y no es protección de datos. Es ocultación.
El acuerdo bilateral que nadie revisa
El programa PLACM se basa en un acuerdo bilateral entre España y Marruecos. Pero los acuerdos se pueden revisar. Se pueden modificar. Se pueden cancelar.
Cuando un acuerdo ya no sirve a los intereses de los ciudadanos, cuando genera controversia, cuando hay dudas sobre los contenidos, lo normal es abrirlo. Discutirlo. Transparentarlo.
No eliminar la información de una web. Eso no soluciona nada. Solo esconde el problema. Y los problemas que se esconden no desaparecen. Crecen.
El futuro del programa en España
Murcia y Madrid ya han dado un paso. Han retirado el programa de sus centros. Han dicho que hay líneas que no se cruzan. Que la educación de sus niños no es negociable. Que los contenidos los decide España. No Marruecos.
Otras comunidades observan. Algunas seguirán ese camino. Otras mantendrán el programa. Y el Ministerio, mientras tanto, borra información de su web. Como si eso fuera una solución.
La educación es algo serio. No es un favor que se le hace a un país vecino. No es un gesto diplomático. Es la formación de los ciudadanos del futuro. De los que votarán. De los que decidirán. De los que construirán el país.
Esa formación no puede estar en manos de un gobierno extranjero. No puede tener contenidos opacos. No puede generar dudas sobre qué se enseña y por qué.
La transparencia que se pierde
El Ministerio ha borrado la información, pero las preguntas siguen ahí. Qué se enseña en los colegios que mantienen el programa, quién lo imparte, con qué materiales, con qué objetivos y quién lo supervisa son interrogantes que los ciudadanos tienen derecho a conocer. Los padres tienen derecho a decidir sobre la educación de sus hijos y los niños tienen derecho a recibir una formación libre de influencias políticas extranjeras, pero esa verdad que el Ministerio no quiere contar permanece oculta mientras hay programas en escuelas españolas que no controla España, contenidos que no revisa España y profesores que no selecciona España.
Mientras esa verdad no salga a la luz, mientras la información siga borrada de la web y mientras el debate siga oculto, la confianza se resquebraja porque la educación no es un asunto de Estado sino un asunto de ciudadanos, y los ciudadanos merecen verdad en lugar de opacidad, silencios o webs vacías. Necesitan información clara, completa y accesible para que puedan decidir, elegir y confiar en el sistema, en las escuelas y en quienes educan a sus hijos, porque eso es lo que está en juego: no un programa, no un acuerdo, no una relación bilateral, sino la confianza en la educación, en las instituciones y en el futuro, y eso, cuando se pierde, es muy difícil de recuperar.
Fuentes: La Gaceta, Ministerio de Educación, Región de Murcia, Comunidad de Madrid, acuerdo bilateral España-Marruecos PLACM
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