El Ejecutivo de Pedro Sánchez no acudió a la cita coordinada por el Reino Unido junto a 35 países para reabrir el estrecho de Ormuz. La reunión la encabezó la ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper. Estaban Francia, Alemania, Italia, Japón, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos, Israel, Australia. Y socios regionales como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Kuwait.
Los mismos que el 19 de marzo firmaron una declaración conjunta condenando a Irán por atacar buques comerciales desarmados e infraestructuras civiles de petróleo y gas.
Seis días después, en el Congreso, Pedro Sánchez daba explicaciones sobre Irán. Alberto Núñez Feijóo le sacó el manifiesto. "Aquí no estamos. Usted no está. Usted ha venido a informar sobre la guerra y es el dirigente europeo que menos información tiene porque usted es excluido de todos los foros internacionales".
El presidente del PP tenía un texto con banderas. Y una verdad incómoda.
La geometría variable de la influencia española
El objetivo de la reunión de Londres era reanudar el tránsito marítimo. Asegurar la protección de los buques comerciales bloqueados desde que Irán respondió con un cierre parcial al despliegue militar de Estados Unidos e Israel.
Los informes apuntan a más de mil buques varados en el estrecho. Por sus aguas transita una quinta parte del petróleo y gas mundial. Además de un tercio de los fertilizantes esenciales para producir la mitad de los alimentos del planeta.
Cuando Ormuz se cierra, el mundo tiembla. Y España, fuera de la sala donde se decide cómo abrirlo.
La exclusión de España del foro londinense deja al país sin voz en una crisis que afecta directamente a los precios del petróleo y al coste de la energía en Europa. La negativa del Gobierno a autorizar vuelos militares desde las bases de Rota y Morón ha tensado las relaciones con Washington junto a su "no a la guerra".
El enfado que viene de dos direcciones
El enfado de Washington con Madrid contrasta con el de Oriente Medio. El régimen iraní ha llegado a lanzar misiles con pegatinas con fotografías de Sánchez que ponen "gracias primer ministro".
Uno lee esto y piensa: ¿es posible complacer a todos? ¿O cuando intentas no molestar a nadie, acabas sin aliados en ningún lado?
No es la primera vez que Sánchez queda descolgado de un momento crítico de la seguridad europea. En septiembre, tras la incursión de 19 drones rusos en territorio polaco, Varsovia calificó la situación como la más cercana a un conflicto abierto desde la Segunda Guerra Mundial.
Mientras Polonia invocaba el artículo 4 de la OTAN, los líderes de Francia, Reino Unido, Italia, Alemania, Países Bajos, Ucrania y el secretario general de la Alianza se reunían de urgencia. Sin Pedro Sánchez.
Esa exclusión se sumó a su ausencia en la cumbre de Washington del 18 de agosto en la Casa Blanca y a otras reuniones restringidas con Trump, JD Vance o Zelenski. Alimentando el relato de una pérdida de peso internacional de España.
Más de 40 países, una coalición sin España
Más de 40 países lanzaron el jueves una coalición para garantizar el libre paso por el estrecho de Ormuz. Una vía marítima fundamental para las exportaciones energéticas, una vez finalizada la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El grupo incluye a países de todo el mundo. Refleja el impacto global de la conmoción económica causada por el cierre de la vía navegable.
"Hemos visto a Irán secuestrar una ruta marítima internacional para tomar como rehén a la economía mundial", dijo Cooper en su discurso introductorio. Advirtió de interrupciones paralizantes en el gas, los combustibles para aviones, los fertilizantes y el coste general de la vida.
La coalición multinacional perseguirá la "movilización colectiva de toda nuestra gama de herramientas diplomáticas y económicas" para permitir una "apertura segura y sostenida" de Ormuz. Actualmente bajo un sistema de peaje controlado directamente por Teherán.
El dilema europeo entre la fuerza y la diplomacia
Paralelamente, los planificadores militares estudiarán cómo poner en marcha capacidades de defensa, incluidas las de desminado y escolta, "una vez que amaine el conflicto".
Los representantes de Italia, Países Bajos y Emiratos Árabes Unidos hicieron un llamamiento conjunto por un "corredor humanitario" para salvaguardar el envío de fertilizantes y evitar una crisis alimentaria. La alta representante, Kaja Kallas, participó en nombre de la Unión Europea.
"Los ataques iraníes a buques civiles, y la amenaza de que se produzcan más, han paralizado prácticamente el tráfico en el estrecho de Ormuz. Por eso es una prioridad urgente restablecer una libertad de navegación segura y sin peajes", declaró Kallas.
La reunión virtual se dedicó principalmente a evaluar la situación y cerrar filas. No se emitió ninguna declaración conjunta. Mientras Baréin prepara una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la protección de la navegación comercial.
Trump pide valor. Macron pide prudencia
Garantizar la seguridad de la navegación a través de Ormuz ha sido una demanda persistente de Donald Trump. Quien afirma que la operación de alto riesgo no debe ser llevada a cabo por Estados Unidos, sino por los países que dependen del petróleo y el gas de Oriente Medio.
Trump ha arremetido contra los aliados de la OTAN por negarse a enviar sus buques de guerra en medio de un conflicto armado. Aunque Europa solo recibe una cantidad limitada de sus importaciones energéticas de la región. El continente, sin embargo, se ve afectado por las repercusiones en los mercados, con el petróleo y el gas disparados.
"Los países del mundo que reciben petróleo a través del estrecho de Ormuz deben cuidar ese paso. Deben cuidarlo. Deben agarrarlo y cuidarlo. Podrían hacerlo fácilmente", dijo Trump. "Vayan al estrecho y tómenlo, protéjanlo, úsenlo para ustedes. Irán ha sido esencialmente diezmado. La parte difícil ya está hecha, así que debería ser fácil".
El presidente francés, Emmanuel Macron, contraatacó. Advirtió de que intentar asegurar el estrecho por la fuerza militar era "poco realista". "Llevaría una eternidad y expondría a todos los que atraviesan el Estrecho a los riesgos de los Guardias de la Revolución, pero también a los misiles balísticos. Esto no es un espectáculo. Estamos hablando de guerra y de paz. Seamos serios".
Las preguntas que quedan flotando
¿Es posible mantener una postura neutral en un conflicto global sin perder influencia? ¿O la neutralidad, en geopolítica, es sinónimo de irrelevancia?
También cabe preguntarse: ¿qué gana España al quedar fuera de estas reuniones? ¿Autonomía moral? ¿O aislamiento estratégico?
¿Cómo afecta esta exclusión a los ciudadanos españoles? Cuando el petróleo sube, la gasolina también. Cuando los fertilizantes escasean, la comida se encarece. La política exterior tiene factura doméstica.
¿Hasta qué punto la postura crítica de Sánchez hacia la guerra es coherente con los intereses económicos de España? ¿O son dos planos que no se tocan?
Queda por ver si esta postura se mantendrá en el tiempo o si el Gobierno español ajustará su estrategia ante la presión de los mercados y los aliados. También está por saberse cómo reaccionarán los ciudadanos cuando la factura energética llegue a sus hogares. La política exterior no es abstracta. Tiene consecuencias. Y esas consecuencias, tarde o temprano, se pagan. En euros. En bienestar. En confianza.
Fuentes: El Español, Euronews, Europa Press, Gobierno del Reino Unido, Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, declaraciones de Yvette Cooper, Kaja Kallas, Emmanuel Macron, Donald Trump
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