Israel ataca instalaciones nucleares iraníes. Eso dicen


 

Los medios de comunicación estatales de Irán informaron el viernes de que instalaciones nucleares del país habían sido blanco de ataques aéreos. Horas después de que Israel amenazara con intensificar y ampliar su campaña.
La organización de energía atómica del país dijo que una instalación de procesamiento de uranio en el centro de Irán había sido atacada. La planta en Ardakan, ubicada en la provincia de Yazd, fue blanco hace minutos en un ataque. El ataque no resultó en la liberación de ningún material radiactivo.
Mientras tanto, la agencia de noticias estatal Fars informó de que un reactor de agua pesada también había sido alcanzado. El agua pesada se utiliza como moderador en los reactores nucleares.
El complejo de agua pesada de Khondab fue atacado en dos etapas por la agresión del enemigo. Así lo dijo Hassan Ghamari, un funcionario de la provincia central de Markazi. No hubo víctimas ni fugas de radiación en el lugar.
También fue alcanzada una planta de producción de torta amarilla. La torta amarilla es una forma concentrada de uranio una vez eliminadas las impurezas del mineral en bruto.

Israel responde: los ataques se intensificarán

Las sirenas antiaéreas sonaron en Israel. El Ejército dijo que ha estado interceptando misiles iraníes a diario.
El ministro de Defensa, Israel Katz, dijo que Irán pagará un precio alto y creciente por este crimen de guerra.
A pesar de las advertencias, los disparos continúan. Y, por lo tanto, los ataques en Irán se intensificarán y ampliarán a objetivos y zonas adicionales que ayuden al régimen a construir y operar armas contra ciudadanos israelíes.
El Ejército israelí dijo que sus ataques del viernes tuvieron como objetivo lugares en el corazón de Teherán donde se fabrican misiles balísticos y otras armas. También atacó lanzaderas de misiles y almacenes en el oeste de Irán.

Trump dice que las conversaciones van bien

La noticia de los ataques a Irán llegó después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que las conversaciones para poner fin a la guerra iban bien.
Los mercados bursátiles se tambalean. Las repercusiones económicas de la guerra se extienden mucho más allá de Oriente Medio.
Trump se encuentra bajo una creciente presión para poner fin al asfixiante control de Irán sobre el estrecho de Ormuz. Una vía navegable estratégica a través de la cual se envía habitualmente una quinta parte del petróleo mundial.
Washington ha ofrecido a Teherán una propuesta de 15 puntos para un alto el fuego que incluye la renuncia al control del estrecho. Pero al mismo tiempo ha ordenado el envío de miles de tropas a la región. Posiblemente como preparación para un intento militar de arrebatar la vía fluvial del control iraní.

El plazo se extiende hasta el 6 de abril

A primera hora del viernes, la Guardia Revolucionaria instó a los civiles de todo Oriente Medio a mantenerse alejados de las zonas cercanas a las fuerzas estadounidenses. Intensificando sus amenazas a pesar de la afirmación de Trump de que las conversaciones de paz estaban progresando.
La advertencia se produjo después de que Trump ampliara de nuevo el plazo para que Teherán abra el estrecho de Ormuz o se enfrente a la destrucción de sus activos energéticos. Lo retrasó del viernes al 6 de abril.
Trump dijo que lo había hecho a petición de Teherán. Insistiendo en que la República Islámica quería llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra en la que está sumida la región desde el 28 de febrero.
Pero Teherán, que ha dejado claro que quiere poner fin a los combates en sus propios términos, no ha dejado de lanzar ataques de represalia contra Israel y objetivos en todo el Golfo.

Lo que nadie te cuenta de estos ataques

Aquí es donde la cosa se pone seria.
Porque atacar instalaciones nucleares no es lo mismo que atacar un almacén de armas. Es una línea que no se había cruzado hasta ahora.
Tres plantas. Uranio. Agua pesada. Torta amarilla. Son nombres técnicos pero detrás hay algo más simple: la capacidad de Irán para producir material nuclear.
Israel dice que es defensa preventiva. Que Irán usa estas instalaciones para armas. Irán dice que es energía civil. Que es soberanía nacional.
La verdad está en algún punto en el medio. Como siempre.
Lo que sí es cierto es que cada ataque genera una respuesta. Cada respuesta genera otro ataque. Y así hasta que alguien decide que ya basta.
Trump dice que las conversaciones van bien. Pero los misiles siguen volando. Los mercados se tambalean. El petróleo sube. Y la gente en Oriente Medio sigue escuchando sirenas.

Las preguntas que quedan abiertas

¿Por qué Israel ataca ahora, justo cuando Trump dice que hay conversaciones de paz? ¿Es para fortalecer su posición negociadora?
También cabe preguntarse: ¿qué pasa si uno de estos ataques causa una fuga radiactiva? Las autoridades dicen que no la hubo. Pero ¿y la próxima vez?
Y sobre todo: ¿de verdad quiere Irán un acuerdo o solo está ganando tiempo mientras rearma sus posiciones?

Más de lo mismo cada día

Tres instalaciones nucleares atacadas. Sin fugas radiactivas. Por ahora. Trump extiende el plazo hasta el 6 de abril. Ocho días más. Ocho días para que Irán decida si abre el estrecho o no. Ocho días para que Israel decida si espera o ataca más. Ocho días para que los mercados aguanten la tensión. La guerra comenzó el 28 de febrero. Hace casi un mes. Parece más. Mucho más. Cuando las instalaciones nucleares entran en el juego, las reglas cambian. Ya no es solo territorio. Ya no es solo petróleo. Es algo que puede contaminar durante décadas. Bueno, eso es lo que te dicen. También podría ser todo una gran mentira como lo que sucedió en 2020 para generar miedo. Y con el miedo tienes la suficiente justificación para hacer lo que te venga en gana con la población.
Israel dice que es defensa. Irán dice que es agresión. Trump dice que hay conversaciones. Pero los misiles siguen volando. Y las sirenas siguen sonando. Al final, la pregunta no es quién tiene razón. Es quién parará primero. Porque cuando dos países se miden así, con instalaciones nucleares de por medio, todos perdemos. El petróleo sube. Los mercados caen. Y la gente, en medio, escucha sirenas. Y espera. Y reza. Y sigue viviendo. Como puede.
Vamos, lo que viene siendo una vida de miedos y esperanzas.


Fuentes: Euronews, AP, AFP, medios estatales iraníes, Ejército israelí
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