El vuelo a Sydney dura más de 20 horas, pero el premio final puede merecer la pena. La UE es actualmente el tercer socio comercial de Australia, y exporta casi 28.000 millones de euros más en bienes de los que importa. Para la UE, Australia sólo ocupa el vigésimo lugar. Pero este acuerdo no consiste en vender más maquinaria. Se trata de asegurar la transición ecológica, un objetivo que la guerra de Irán ha convertido en una cuestión de pura seguridad energética. Australia es el tercer productor mundial de tierras raras, y Bruselas quiere eliminar las barreras comerciales a materias primas críticas como el litio y el cobalto sin depender de China. El gran escollo es la agricultura. Por temor a que se repitan las protestas de los agricultores del Mercosur, Bruselas impone un techo a las importaciones de carne australiana. La pregunta es inevitable: ¿cuántos acuerdos comerciales hacen falta para que Europa deje de depender de quien la puede chantajear?
Hay acuerdos que se firman. Y hay acuerdos que se necesitan. Cuando la Unión Europea negocia con Australia para acceder a tierras raras sin pasar por China, no es solo comercio. Es un mensaje. Y los mensajes, cuando hay soberanía de por medio, siempre tienen destinatario.
Los hechos
El vuelo a Sydney dura más de 20 horas, pero el premio final puede merecer la pena.
O, como dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el comercio no es sólo economía, es poder.
Los lazos económicos ya son enormes.
La UE es actualmente el tercer socio comercial de Australia.
Y exporta casi 28.000 millones de euros más en bienes de los que importa.
Para la UE, Australia sólo ocupa el vigésimo lugar.
Pero este acuerdo no consiste en vender más maquinaria.
Se trata de asegurar la transición ecológica, un objetivo que la guerra de Irán ha convertido en una cuestión de pura seguridad energética.
Las materias primas críticas: litio, cobalto y tierras raras
Australia es el tercer productor mundial de tierras raras.
Y Bruselas quiere eliminar las barreras comerciales a materias primas críticas como el litio y el cobalto sin depender de China.
La guerra de Irán ha demostrado que la dependencia energética es un arma de doble filo.
El estrecho de Ormuz cerrado. El petróleo por las nubes. Europa buscando alternativas.
Y las tierras raras son el petróleo del siglo XXI.
Sin ellas, no hay baterías. No hay coches eléctricos. No hay transición ecológica.
China controla actualmente más del 80% del procesamiento mundial de tierras raras.
Un monopolio que Bruselas quiere romper.
El gran escollo: la agricultura europea exige protección
Por temor a que se repitan las protestas de los agricultores del Mercosur, Bruselas impone un techo a las importaciones de carne australiana.
Exige cuotas estrictas y una protección total de los nombres de los alimentos europeos.
Los agricultores franceses, polacos, irlandeses y españoles ya han protestado contra el acuerdo con el Mercosur.
Que permite la entrada de carne argentina y brasileña con estándares de producción más bajos.
Bruselas no quiere otro frente abierto con el sector agrícola.
Pero Australia también es un exportador agrícola potente.
Y las negociaciones se atascan en este punto.
La racha de Bruselas: múltiples acuerdos en marcha
Bruselas está en racha, sellando recientes pactos con Mercosur, India, México, Suiza e Indonesia.
Para convertirse en el socio fiable por excelencia.
Y como dijo la presidenta de la Comisión Europea, el mundo quiere comerciar con Europa.
Pero la pregunta es: ¿quién necesita más a quién?
Porque los acuerdos se firman cuando ambas partes ganan.
O cuando una parte tiene más poder que la otra.
El ausente notable: Estados Unidos
Pero falta el mayor socio comercial de la UE: Estados Unidos.
Por ahora, los legisladores europeos intentan poner en marcha un acuerdo comercial limitado.
Pero entre los aranceles del 15% del presidente estadounidense Donald Trump y el reciente caos del Tribunal Supremo de Estados Unidos, los avances son lentos.
Irónicamente, el mayor obstáculo para un acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos parece ser el propio país.
Trump ha demostrado que los acuerdos se rompen tan fácil como se firman.
Y Europa no quiere depender de un socio que cambia de opinión con cada tuit.
Preguntas que vale la pena hacerse
¿Por qué Europa necesita firmar acuerdos con Australia para acceder a tierras raras? ¿No debería desarrollar su propia capacidad de extracción y procesamiento?
También cabe preguntarse: ¿qué pasa con los agricultores europeos que ya protestan por el Mercosur? ¿Cuántos acuerdos más pueden soportar antes de colapsar?
Y sobre todo: ¿es realmente soberanía europea depender de Australia en lugar de China? ¿O solo se cambia un amo por otro?
Fuentes: Euronews, Comisión Europea, datos de comercio UE-Australia 2026
© SOS RADIO ESPAÑA — www.sosradioespaña.es